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Mujeres Moteras: Laura Moyano

Conocé la historia de una de las referentes argentinas motorizadas.

Hoy en viento en la cara, en vistas del día del motociclista y el día de la mujer, vamos a combinar ambos conceptos y escribir sobre una mujer motociclista.

Arriba de la moto, Laura Moyano, es líder de una gran comunidad motera (apenas vocera, prefiere decir). Abajo, una mujer, con sueños, mucha alegría y una gran fuerza para abrir caminos. La entrevistamos para que te enteres su historia!

Cómo empezó todo?

Ya desde los seis años supe que amaba las motos. Mi tío llegaba con una Gilera 200, y yo quería eso. La manejó hasta el último día de su vida, feliz. Eso me marcó. A los 21 me compré mi primera moto, después otra y otra, hasta que me casé y la vendí. El día que me separé, me fui a misionar al norte, al impenetrable, con dos monjas, misioneras redentoristas. A la vuelta, sentada en una piedra en Jujuy, pensaba qué haría de mi vida cuando llegara a Buenos Aires. De repente escucho ruido de motos, dos chicos venían en ellas, con los bolsos, esos valijones, y tocan bocina y hacen el saludo motero. Ahí dije ¨ya sé lo que voy a hacer, Dios me mandó la respuesta¨. Llegué, vendí el auto y me compré una moto, después otra, hasta esta, que lleva conmigo 110000km. ¨Nosotros contamos los años por kilómetros¨, nos aclara.

Siempre estuviste emprendiendo algo nuevo.

Sí, mi abuela decía que a mí siempre me tocaba tirar del carro, jaja. Somos de familia de mujeres fuertes! Yo estudié diseño gráfico, trabajé un tiempo con mi papá y me independicé y armé mi propia imprenta de offset, cuando recién empezaba a usarse. Llegué a tener muchos empleados, varias máquinas. Pero, lo que me da la moto no me lo da otra cosa.

Eso sin duda. Qué te ayuda a encontrar la moto?

Lo que busco es la libertad espiritual. Ves gente que compra cosas que no necesita. No sé, la felicidad está en otro lado. Adentro de uno. Para mí la felicidad es estar sentada a orillas el río, tomando mate, por ejemplo. La libertad espiritual y el amor. El amor a los seres humanos, a los animales, a la vida.

Hablanos de tu compromiso social. Sabemos que está metida no en una sino en varias movidas interesantes.

Siempre formé parte de CAMA (Centro Argentino de Moteros con Averías). Nosotros salimos corriendo cuando alguien queda tirado en la ruta.Después empecé a secundar a Mónica Mamá Inti, una gran mujer que nos representó a los motociclistas desde el 2008. Y así empezaron las audiencias, las manifestaciones, para lograr, sobre todo respeto a nuestra comunidad. Así logramos que se deje de pedir el el chaleco y el casco patentando en la provincia de Buenos Aires, por ejemplo.

Es verdad. Nosotros publicamos un artículo al respecto sobre el poco sentido común de esa ley. 

Somos 7,5 millones de motociclistas! Ese decreto era tan absurdo e injusto como pedirle a los 2 millones de usuarios de subte que viajes con su DNI impreso en la cabeza para identificar cuáles son punguistas.

Totalmente. 

Cuando sale el mismo decreto de CABA, se armó la primera manifestación. Lluvia torrencial. Recuerdo que llegué muy temprano, pensé si no iba a estar sola con mi bandera. Y empezaron a llegar de a uno, de a grupos, más y más, fuimos miles. Hay que defender los derechos. Siempre lo vi así. Y todos en la comunidad motociclista lo vemos así. Nosotros nos llamamos hermanos. Y acá priman el respeto y la camaradería.

Y seguiste…

 

Sí, en 2017, ya había presentado dos proyectos para los motociclistas. Uno el de formar una escuela. Hay que educar a los nuevos motociclistas para proteger sus vidas. Y otro, el de carriles exclusivos, en las avenidas más importantes, como ya existen en otras partes del mundo.

 

Todas las mujeres motociclistas son así, de hecho las hay mucho más aguerridas, de gran coraje, yo las admiro.

Mujer de carácter.

Y no me creo nada especial, los motociclistas tienen conciencia social, empezando porque estás acostumbrado a cuidar al que viene en la moto de al lado.

 

Mirá: una vez, de casualidad, vi que alguien había escrito en un foro que su sueño era tener un moto triciclo. Me llamó la atención y le escribí. Era un chico joven, lisiado. Y su sueño era sentir el viento en la cara, por así decir, arriba de una moto.

Empecé a llamar a amigos, conocidos, desconocidos, a un fabricante y, finalmente, a nuestra comunidad. Mil locos como yo, se entusiasmaron y empezaron a donar de a $50 y lo hicimos, conseguimos que se la fabriquen. Cuando estuvo lista, nos reunimos  2 mil personas para entregarle la moto. No te explico la felicidad de ese chico. Esas cosas son las que me llenan. Yo creo que para estas cosas estamos en la vida. Es lo único que te llevás.

 

Y tu nueva lucha es educar a todos los nuevos motociclistas.

 

Es que las estadísticas son alarmantes! La cantidad de accidentes y muertes que en moto, no puede seguir así! Por eso empezamos con las clínicas que educan. No sé cuando veremos los resultados, pero hay que empezar. La gente llega convencida de que sabe manejar y se van sorprendidos con lo que descubren acá.

 

Te convertiste en referente de una comunidad que muchos presuponen… machista?

Acá lo que vale es el respeto. Nadie te pregunta si sos hombre, mujer, rico, pobre, joven viejo; como dije antes, para el motociclista lo que prima es el respeto. Y la hermandad. Y yo soy una más.




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