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E- motos: La pesadilla de Warnes

Mucho se habla en el mundo de las dos ruedas sobre los motores eléctricos y el efecto que tendrá a corto plazo en la industria de las motocicletas.

Algo similar está ocurriendo con la técnicas de impresión 3D y la fabricación de los chasis y de las demás piezas no eléctricas que se utilizan para el armado de las motos.

El año 2016 fue un año clave en este sentido. En el Auto Show de Los Ángeles de ese año se presentó el modelo The Dagger, una super bike’ fabricada por Divergent 3D con un chasis creado, cien por ciento, con esta técnica.

Con una estructura de fibra de carbono, The Dagger es un cincuenta por ciento más ligera que las motos hechas con materiales tradicionales, lo que hace que sea mucho más eficiente en la pista que cualquiera de sus competidoras. Pero lo más importante del asunto es que su eficiencia no es a costa de la seguridad: su estructura de fibra de carbono resulta más resistente que la tradicional.

Ese mismo años, ApWorks también presentó una moto con un chasis realizado completamente en impresora 3D. Para la creación de este prototipo, la Light Rider, se inspiraron en la naturaleza y usaron un material llamado Scallmolloy que hace que la moto sea más ligera, pesando aproximadamente 35 kg, un treinta por ciento menos que el resto de las motocicletas del mercado.

A fines del 2018 el uso de las impresoras 3D evolucionó. La consultora de impresión 3D Now Lab desarrolló la motocicleta eléctrica Nera, la primera de su clase impresa en 3D y totalmente funcional. Según la firma, “todas las partes se han impreso en 3D, incluyendo neumáticos, llantas, cuadro, horquilla y asiento”. Las únicas partes que no se han impreso en 3D son el motor eléctrico, que se aloja en el cubo de la rueda trasera, y las baterías, que están integradas en la carrocería.

Sin embargo, lo más revolucionario de este modelo son sus ‘neumáticos’ sin aire que prometen cambiar el negocio de las llantas para siempre.

La impresión 3D, además, es una técnica que abre múltiples posibilidades a los amantes de la costumización y a los coleccionistas de modelos antiguos. Para estos últimos, esta tecnología les permite fabricar de cero piezas dificil de conseguir o que ya están fuera del mercado, logrando volver a ensamblar cualquier modelo por antiguo que sea; para los amantes de la Kostum Kulture ya existen varios talleres que, gracias a impresoras 3D, construyen y venden kits de piezas con los cuales los clientes pueden elegir el aspecto y estilo de sus motos.

“Los métodos convencionales limitan la creatividad y la libertad a la hora de diseñar, y no permiten crear piezas complejas. En cambio la impresión en 3D permite a los diseñadores crear piezas más complejas con mucho menos esfuerzo, ahorrando tiempo y dinero”, dicen desde BCN3D Technologies, uno de estos nuevos talleres ubicados en España.

La impresora 3D y la industria de las motos ya se han dado la mano para revolucionar la fabricación de las motos para siempre.

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