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Querés poner primera, salir a la ruta y arrancar la aventura lo antes posible. Pero hay un problema, el país es inmenso y hay muchos lugares que querés visitar, ¿por cuál empezar?

Tranqui, hoy te damos los 5 infaltables que tenes que recorrer en moto sí o sí.

Ojo, no es ranking, podés arrancar por el que más te guste.

1 – EL Palmar.

Ubicado en Ubajay, Entre Ríos, el parque cuenta con 85 km2 para ser recorridos y disfrutados sobre dos ruedas.

Sin dudas uno de los parques nacionales más famoso del país, queda a solo 368 Km de Buenos Aires. ¿Sale escapada el finde?

 

2- Cabra Corral.

A 100 Km. de Salta capital, se encuentra este embalse con unas vistas tremendas que hacen que cada selfie parezca un poster. Si vas al norte, no te lo pierdas.

 

3- El Chaltén

Ahora viajemos al sur,  hasta Santa Cruz, para descubrir este paraíso situado dentro del Parque Nacional Los Glaciares. ¿Te ves andando por esos paisajes con la cordillera de fondo?

 

4- Alero de Charcamata

Nos quedamos en Santa Cruz para conocer el Alero de Charcamata, un lugar increíble con pinturas e mas de 8700 años de antigüedad. Tiene con un problemita: solo se puede aceder en 4×4, así que vamos a tener que dejar la moto por unos kilómetros.

 

5- Puerto Almanza

Para cerrar la lista, nos vamos al fin del mundo, al pueblo más austral de nuestro país. En Tierra del Fuego, a 75 Km de Ushuaia, se encuentra este puerto muy acogedor. Frío, pero acogedor.

José María y Pilar son una pareja de españoles que recorre el mundo en moto, cumpliendo el sueño de todo motero de ley. Lo loco es que cuando se conocieron, Pilar ni siquiera tenía moto, y nunca había conducido una. En la primer cita, súper arrojado, José le confesó que su sueño era viajar hasta Sidney con su moto y estaba decidido a dejar todo para cumplirlo. 

La relación prosperó, empezaron a hacer planes juntos y Pilar se empezó a entusiasmar con la idea, por lo que decidieron lanzarse a la aventura juntos. 

En 2012 pusieron primera y no miraron atrás: los dos se fueron a dar la vuelta al mundo. El plan inicial era cruzar Europa y Asia para llegar a Australia en una sola moto y en un tiempo máximo de nueve meses. 

Pronto se dieron cuenta que no les daban los tiempos, ¡tardaron un año en llegar a Australia!

Desde ahí continuaron explorando Oceanía para después encarar para África.

Tantos fueron los cambios y aprendizajes que sucedieron en ese viaje que, por ejemplo, Pilar pasó de ser copiloto a conducir su propia moto. Una aventura dentro de la aventura. 

En una nota, José María contó que su primer gran aventura en moto fue Madrid – Cabo Norte cuando tenía solo 20 años y desde ese viaje no pudo abandonar nunca más su pasión por viajar. Mi primer gran viaje en moto fue Madrid-Cabo Norte con 20 años, un mes de aventura. En el 2006 participó en el Dakar de África y esa experiencia también lo marcó a fuego. “Salir de tu zona de confort te abre la mente, haber rodado por 100 países en moto y conocer las diferentes formas de vida, culturas, comidas etc, te enseña que el valor de lo material tan implantado en la cultura occidental no es tan importante, muchas veces menos es más”, dice José María recomendando su experiencia. 

 

José María es consultor de Marketing y trabaja mayormente online, así que vivir en la ruta no le representa un problema mayor y sigue manteniendo sus ingresos. 

Inclusive, Pilar lo ayuda con su trabajo.

¿Vos te animarías a dejar todo para embarcarte en una aventura así?

Como fanáticos de las dos ruedas, nos encanta leer sobre la experiencia de personas que se lanzan a la aventura y viajan miles de kilómetros en moto. Leyendo sobre sus hazañas no solo se aprende, sino que de alguna forma, se viaja con ellos.

A continuación te compartimos nuestra lista, de los 5 libros que todo motociclista debería leer alguna vez:

Un millón de piedras (Miquel Silvestre, 2011)

Un hombre harto, una moto, una tierra bella, y kilómetros de soledad. Con estos ingredientes Miquel Silvestre se embarcó en un viaje por África y relató cada situación y anécdota vivida. Desde Nairobi a Ciudad del Cabo, desde Maseru a Maputo, recorrió quince mil kilómetros de selva, sabana y desierto. Sobornos en las fronteras, ríos, montañas, antílopes, tres mil estrellas y la Costa de los Esqueletos. Con humor sarcástico, el autor dibuja en trazos sobrios y transparentes una tierra dura en la que la vida no vale nada y en donde la supervivencia del viajero depende de su ánimo inoxidable, de la predisposición de la gente y de la buena suerte. También de la rapidez de reflejos en situaciones en las que se difuminan las fronteras entre estupidez y heroísmo.

Los viajes de Júpiter (Ted Simon, 1979)

El periodista Ted Simon narra el viaje que realizó a lo largo de cuatro años alrededor del mundo, recorriendo 126.000 kilómetros y 45 países en una moto Triumph (1973-1977). Lo alucinante de esta historia es que el lector se convierte en un testigo del viaje, viendo la evolución del escritor tanto como viajero, como persona. Vive casi en carne propia las dificultades, experiencias y pensamientos por los que atraviesa Ted, y eso hace que el lector se sienta un compañero en el viaje.

Charles Darwin Al Sur Del Sur (Henry Von Wartenberg, 2010)

“Casi todos los funcionarios públicos son corruptos. El presidente mismo y su primer ministro se confabulaban para estafar al Estado. La justicia, cuando entra en juego el dinero, no puede esperarse de nadie”. Con estas palabras, Charles Darwin describía el escenario en 1832. ¿Cuánto cambiaron nuestras costumbres y nuestra geografía dos siglos más tarde? La respuesta la tiene este libro. Y los 16.000 kilómetros de esta travesía fotográfica. 

Diario de un nómada (Miquel Silvestre, 2015)

Del mismo escritor que “Un millón de piedras”. Este libro trata sobre otro viaje en moto, esta vez a Oriente y su coronación del Monte Ararat, el pico más alto de Turquía con más de 5.000 metros de altura. Un libro tan apasionante que le permitió tener su propio programa de televisión.

Cinta Americana (Dennis Noyes, 2015)

Cinta Americana es un libro de Dennis Noyes, uno de los periodistas más expertos y prestigiosos en el mundo del motociclismo. Antes de nada tenemos que decir que no es un simple libro de motos, sino que es un libro en el que se cuentan más de 30 años de vivencias y en el que Dennis da su propia visión de algunos de los mejores pilotos de la historia, entre los que por supuesto no faltan Marc Márquez o Valentino Rossi.

ESTA FUE NUESTRA SELECCIÓN, ¿TENÉS OTRO LIBRO PARA RECOMENDAR?

¡Contános en los comentarios!

Una de las postales más características de la serie The Walking Dead, es la del personaje Daryl Dixon recorriendo calles desérticas arriba de su moto, su compañera inseparable.

Lo curioso de este personaje es que no tiene, como el resto de los protagónicos, una contraparte en el cómic de Robert Kirkman,  sino que fue pensado exclusivamente para la TV. El plan original era que tuviera una vida corta pero gracias al cariño de la audiencia fue creciendo hasta volverse uno de los personajes centrales.

Se suponía que Daryl iba a montar un caballo pero como a Normal Reedos – actor que da vida al personaje – le daba miedo, optaron por una moto. A partir de ahí, junto con la ballesta, la moto pasó a ser su rasgo distintivo.

Cuando el personaje apareció en el 2010 manejaba una pequeña custom, que tuvo que abandonar con mucha pena en uno de los capítulos de las siguientes temporadas. Por suerte, a finales de la quinta temporada consigue una Classified Moto cuya base es una Honda CB750 Nighthawk.

La verdad sea dicha, Norman Reedus es un auténtico entusiasta de las motos, y como tal, ha logrado transformar la pasión que comparte con Daryl, en una excusa para crear una serie documental imperdible: En ruta con Norman Reedus.

Norman Reedus, Texas, March 1-3, 2016 – The Ride with Norman Reedus _ Season 1, Episode 4 – Photo Credit: Mark Schafer/AMC

Como el título no esconde, la serie nos muestra a Norman recorriendo los caminos de su país junto con un compañero sorpresa, que puede ser un actor, un músico o un amigo. Así, van explorando la cultura local del motociclista, visitando salones de tatuajes y talleres al costado del camino, mientras buscan dar a conocer a los coleccionistas, mecánicos y artesanos más experimentados de todo el país

Pero Norman Reedus no es el único actor famoso que plasmó su pasión por las motos en una serie documental. En 2004, John Boorman -actor de gran renombre pero sin un personaje característico a cuestas- y Ewan McGregor – quien encontró la fama con su interpretación de Mark Renton en Trainspotting decidieron emprender un viaje en moto desde Londres a Nueva York, una distancia de 30.395 km aproximadamente.

Los actores, que coincidieron en la película El beso de la serpiente, son muy amigos y muy fanáticos de las motos. Por eso, cuando Ewan leyó el inspirador libro de Ted Simon, Los viajes de Júpiter, en quien pensó primero para compartir la travesía, fue en Boorman.

El viaje duró de mediados de abril hasta finales de julio; atravesaron Europa Central, Ucrania, Rusia, Kazajistán, Mongolia, Siberia y Canadá sobre una moto BMW R1150GS.

La serie se llama Long Way Round y es imperdible. También existe una edición en DVD y un libro que tuvo mucho éxito de ventas.

Como bonus track les recomendamos dos documentales más, que si bien no tienen un famoso al volante, nos parecen imperdibles.

Riding Solo To The Top Of The World se destaca por una modesta producción y una ambiciosa misión. Gaurav Jani´s se interna con una moto 350cc Royal Enfield, modificada para cargar con unos 100 kg de equipaje, por un paraje imposible, la meseta de Changthang a unos 4500 m de altitud en la región de Ladakh, cerca del Tíbet.

Sin más compañía que su moto y su cámara, Jani´s logra captar imágenes de una belleza sorprendente, incluso por fronteras que ni la mismísima National Geographic ha podido cruzar.

Por su parte, en Diario de un Nómada, el escritor español Miquel Silvestre nos cuenta, a modo de bitácora, su viaje desde el estrecho de Magallanes hasta el Canal de Panamá.

Lo más llamativo del documental, además de la cantidad de hábitats diferentes que atraviesa en sus 20.000 km de viaje (desiertos, selvas, playas y montañas), es la manera en que nos cuenta las fundaciones de las ciudades y los relatos de los aventureros más famosos de esas épocas: Núñez de Balboa, Francisco de Orellana o Pedro de Valdivia.

Un verdadero viaje en moto por la historia de la conquista de Sudamérica.

Seguimos buscando esos refugios urbanos en los que todavía viva intacto el encanto del viento en la cara, esa mística por compartir momentos de compañerismo, anécdotas de ruta y el amor incondicional por las dos ruedas.

Esta vez, el camino nos lleva a Rosario, ciudad en la que descubrimos un asombroso punto de encuentro para los amantes de las motos.

El nombre del lugar lo dice todo, Rolling Road, un espacio que fusiona la pasión por las motos, la alta gastronomía y la cerveza artesanal.

“Cuando pensamos el nombre de Rolling, pensamos en el camino, en el movimiento constante, en lanzarte a la ruta a rodar y rodar. Sin importar el destino.”, se ríe y comenta su dueño. 

Esta fascinación por las dos ruedas es el la gran premisa del lugar: hay ejemplares de colección y bicis antiguas exhibidas por todas partes. Lo curioso del caso, es que muchas de estas maquinas son propiedad de habitués del lugar, que las brindan desinteresadamente, con orgullo de coleccionista.

Hablando con los creadores de este increíble bar nos enteramos que han vivido rodeados de motos: han pasado por varios modelos, hasta el día de hoy, en que sólo se manejan con BMW, Ducati y Honda. Tres de los clásicos de calidad, confort y alta gama.

Lo que llama la atención de Rolling Road es la energía que tiene el lugar, una energía explosiva que se manifiesta en la amplia oferta de actividades que propone para todo el día: para la mañana ofrecen un desayunos tipo buffet que es, para nosotros, una de las experiencia más recomendadas de la carta, al mediodía la oferta para almorzar es variada y sabrosa y a la tarde – noche, proponen un espacio de affter office con más de 15 estilos de cerveza artesanal, recitales, Dj set en vivo y mucha buena onda. 

Otro punto a destacar de esta propuesta son las pantallas, ubicadas de forma estratégica para que nadie se pierda nada. Si te gustan los eventos deportivos, acá tenés la posibilidad de disfrutarlos en un formato extra grande.

Además de saber mucho sobre el universo de las dos ruedas, nuestros amigos de Rolling Road saben muchísimo de gastronomía, su experiencia en el rubro incluye 30 años a la cabeza de la parrilla La Estancia. Este nuevo emprendimiento surge de las ganas de armar un espacio más moderno, relajado y en el que puedan darle visibilidad a su otra pasión, los motores.

En este sentido, nos cuentan que su intención era ofrecer una oportunidad descontracturada para que todo los grupos de la ciudad (harlistas, ducateros, etc) se puedan reunir en un mismo lugar y compartir experiencias.

Demás está decir que lo lograron.

Están avisados. Si andan por Rosario, ya saben dónde frenar la moto, desensillar y sentarse hablar con amigos que manejan sus mismos códigos.

Y si lo hacen antes del mediodía, mejor, así disfrutan de uno de los mejores desayunos de la ciudad.

Rolling Road

Alvear 190 bis

0341 4 39 59 25

En el bajo de San Isidro, que ya desde hace algunos años se transformó en un gran polo gastronómico, se encuentra Camino Motor Coffee. Se trata de un bar muy especial para todos aquellos que compartimos la pasión por las motos y los fierros, ya que está ambientado con piezas de colección, desde bicicletas y motos antiguas, hasta motores, carteles, cuadros y más artefactos curiosos que hacen a nuestro mundo.  

Apenas cruzás la puerta del bar te transportás a un universo único. Se trata de un enorme galpón dividido en dos sectores. El primero cuenta con una barra y mesas para sentarse y comer, y en el que conviven bicicletas, motos antiguas con un largo estante lleno de piezas pequeñas que invitan a acercarse y mirar en detalle. Además, por las paredes del lugar hay diferentes y llamativos cuadros con un leitmotiv: las motos. El otro espacio es un taller. Ahí es donde se encuentra la gran variedad de motos y piezas únicas

 

El fundador del bar, Matías, que también es el encargado, nos cuenta que viene de una familia relacionada a los motores, y que él al crecer fue fortaleciendo su pasión por las dos ruedas. Con la ayuda de su papá se compró su primera moto. Después, ya con ahorros propios, empezó a comprarse más y a coleccionar todo tipo de piezas, tanto nuevas como antiguas.

Juntó las motos y piezas de colección en un galpón, a modo de museo casero y privado; luego el galpón se transformó en un taller mecánico de customización de motos, acompañado por una pequeña cafetería. A la gente que frecuentaba el taller, le gustaba tanto el estilo del lugar que el taller se volvió un espacio en el que no sólo se llevaba a enchular la moto, sino que invitaba a quedarse ahí a pasar el rato. Entonces empezaron a demandar más servicio de comida y café, por lo que Matías decidió darle más importancia a la gastronomía: colocó una cocina profesional, instaló una barra para servir cerveza y tragos, y contrató un chef profesional: José del Aqua, alias Satán, que es el responsable de la excelente carta que tienen ahora.                                                                                                                                                             

Entonces se completa la transformación y nace Camino Motor Coffe, un gran punto de encuentro para los amantes de las rutas, un bar para que los amigos pasen momentos únicos.

La gente que elige este bar, pasa horas ahí dentro sin darse cuenta del paso del tiempo y vuelve a ir cada semana a perderse en un universo único. ¡Te invitamos a conocerlo! 

*Dirección: Primera Junta 1118, San Isidro.

Nuestro país tiene lugares increíbles para conocer, con mucha riqueza visual en sus paisajes y en sus diferentes culturas. Recorrerlos en moto puede ser una experiencia muy enriquecedora, y una manera aventurera de escapar de la ciudad y recargar energías en contacto con la naturaleza.  Pero para que estas vacaciones sean un verdadero disfrute, nada mejor que saber de antemano cuáles caminos tomar y qué esperar de cada uno de ellos.

Para que planees tu viaje soñado te contamos, en esta nota, sobre las mejores rutas de Argentina para recorrer sobre tu moto.

Ruta 3

Con la Ruta 3 se puede llegar hasta Ushuaia. Aunque se recomienda hacer el viaje en dos partes: de Buenos Aires hasta Trelew, y de Trelew a Ushuaia.  Y aunque no desees o no puedas llegar hasta el destino final, vale la pena hacerlo igual. La ruta 3 bordea el Mar Argentino y comunica varias ciudades importantes como Caleta Olivia (Santa Cruz), Comodoro Rivadavia y Puerto Madryn (Chubut),Sierra Grande y San Antonio Oeste (Río Negro). 

Algunos lugares imperdibles de este trayecto son:

La grutas: Este balneario de Río Negro es uno de los más visitados por los locales debido a sus acantilados increíbles y sus aguas cálidas, además de una gran oferta gastronómica.

Playas doradas: Este balneario ubicado en Sierra Grande es una buena alternativa para aquellos viajeros tranquilos que quieran evitar la “mar del plata del sur”.

Puerto Madryn: Nadie debería dejar de visitar la península de Valdez y recorrer unos días por esta ciudad tan especial.  

En Santa Cruz, hay dos lugares que son de visita obligatoria: Puerto Deseado, acaso la zona costera más linda de la provincia y el paraje con los Bosques Petrificados.

Y desde ya, Tierra del Fuego y Ushuaia con todos sus atractivos, entre los que se cuentan, varios parques nacionales y la famosa cárcel en la que estuvo recluido el Petiso Orejudo.

Un plus: En San Antonio Oeste se encuentra el Tren Patagónico, que llega hasta Bariloche, con la particularidad de que posee un vagón para vehículos. El paisaje de esa travesía es inolvidable y el destino final, uno de los más famosos del sur. 

Ruta 11

La Ruta Nacional 11 une las provincias de Santa Fe, Chaco y Formosa. Desde que nace, en la Circunvalación de Rosario, hasta que termina, en el Puente internacional San Ignacio de Loyola (frontera con Paraguay), recorre 980 km totalmente pavimentados. Y es una buena alternativa para cruzar a Paraguay o Brasil y seguir viajando.

Una zona de gran interés es, Altos del Sauce: Ubicado en la costa de Sauce Viejo, es el lugar ideal para los amantes de la pesca y de la tranquilidad, ya que se encuentra en un marco 

natural donde convive con el verde y la tranquilidad de la naturaleza.

Ruta 9/Panamericana

Al salir de Buenos Aires con dirección norte, la Ruta 9 pasa por Campana, Rosario, Villa María (Córdoba), Río Hondo (Santiago del Estero), 

San Miguel de Tucumán y Salta, hasta llegar a la frontera con Bolivia. Por lo que también es una buena alternativa para realizar una extensa aventura.

Algunos lugares para detenerte y descansar pueden ser:

San Nicolás de los Arroyos: Conocida por su devoción por la virgen y su pescado frente al río.

En Córdoba, se encuentra Jesús María, famosa por su festival de folclore y doma, y Villa del Totoral, ideal para buscar un remanso de paz: ambiente serrano, viejos árboles, río, calles de tierra, y casonas antiguas que producen un clima y ambiente especial.

Ya por Santiago del Estero nos encontramos con Villa Ojo de Agua, con sus arroyos de ensueño y sus pinturas rupestres, y las Termas de Río Hondo, el centro termal más importante del país.

En Tucumán, un lugar imperdible es Tafí del Valle, aunque hay que desviarse un par de horas de la ruta original, desde Tafí viejo.

Desde Salta a Jujuy la ruta se convierte en algo más parecido a una sendero de montaña, lo que hace que la ruta sea ya de por sí misma una atracción inolvidable. Claro que en Jujuy, además, esperan tres zonas turísticas por excelencia del norte argentino: Humahuaca, con su famosa quebrada, Tilcara y La Quiaca. 

Ruta Provincial 34

A esta ruta se la conoce como El Camino de las Altas Cumbres, es una carretera argentina que une la ruta provincial 14 en el Valle de San Javier, con la ruta provincial C-45, facilitando el paso a través de la región de las Altas Cumbres por la Pampa de Achala, hacia y desde el Valle de Traslasierra. Entre Mina Clavero y Villa Carlos Paz las curvas y contracurvas hacen más divertida la experiencia del conductor

Algunos lugares o actividades imperdibles son: almorzar en la feria gastronómica de Villa de las Rosas, degustar un Malbec Reserva en la Bodega Noble de San Javier, despedir al sol desde el Mirador “Escenario del cielo” y alquilar un Kayac y perderse río abajo. 

Ruta 40

La última, y más importante, es la emblemática Ruta 40; la columna vertebral de la Argentina. Con sus 5.194 km atraviesa la extensión del país de norte a sur, hilvanando 18 importantes ríos, 20 Parques Nacionales y Reservas Naturales,  y conectando a 11 provincias: Santa Cruz, Chubut, Río Negro, Neuquén, Mendoza, San Juan, La Rioja, Catamarca, Tucumán, Salta y Jujuy. Es la ruta más larga del país, la más alta de América y la segunda más alta del mundo. *

Como pueden ver, cada ruta invita a un tipo diferente de desafío y experiencia, además de que cada una cuenta con diferentes tipos de paisajes.

Por lo tanto, lo primero que hay que hacer es pensar qué viaje querés realizar; si conducir junto al mar o recorrer kilómetros de estepa; si tenés ganas de conocer las ciudades del norte o viajar por el sur. Cuando tengas claras tus preferencias, es tiempo de elegir la ruta y hasta dónde querés llegar.

¡Después es solo cuestión de entregarte a la aventura!

*Si querés conocer más sobre esta ruta, te recomendamos leer la nota “Dos rutas legendarias” http://bit.ly/2K7bw7Z 

La ruta 66 de Estados Unidos es un lugar mítico: cualquiera que escucha hablar de ella no puede evitar pensar en una moto recorriendo el desierto al ritmo de ese himno rockero que creó Bobby Troup en 1946, y que después inmortalizaron los Rolling Stones, revitalizaron los Depeche Mode y que en nuestro país se hizo inseparable de ese guitarrista furioso llamado Pappo.

Con más de 90 años de existencia, la Route 66 es más representativa de la historia de su país que cualquier museo que pueda recorrerse.

Es, además, un ícono de su máximo exponente cultural: el cine. Su pavimento fue el que dio vida a películas emblemáticas como Easy Rider, Kill Bill y Asesinos por naturaleza, por ejemplo.

Símbolo, también, de la identidad de la nación: su existencia nos habla de progreso, de rock, de jazz, de tristes historias de moteles, de la presencia asfixiante del desierto y sus serpientes que se arrastran, cansinas, de orilla a orilla, y de esos primeros establecimientos de comida rápida, en la que se podían saborear enormes hamburguesas y sabrosos hot dogs, el menú preferido de los norteamericanos.

Su largo es de unos 4.000 km, uniendo Chicago a Los Ángeles, y cortando horizontalmente al país, como marcándole una gran sonrisa. Inaugurada en 1938, fue la primera carretera completamente asfaltada de Estados Unidos.

En 1985 dejó de funcionar como ruta oficial, reemplazada por un moderno y confortable sistema de carreteras nuevas. Sin embargo, a partir de los ´90, y debido a su valor simbólico, se transformó en un hito turístico para amantes de los viajes en auto y en moto.

Lejos de apelar a la nostalgia, traemos a cuento esta ruta para hablar de otra, la Ruta Nacional 40, una ruta que es nuestra y que nada tiene que envidiarle a la Route 66. Incluso, de la mano de La Renga, la 40 también tiene un himno propio.

Está considerada dentro de las cinco o diez mejores rutas del mundo por su imponente extensión: 5.194 km.

Al igual que la Route 66, la Ruta Nacional 40 también atraviesa al país, pero lo hace de forma vertical, uniendo norte y sur. Su recorrido va desde Río Gallegos hasta La Quiaca, recorriendo, en el camino, once provincias.

Su paisaje incluye unos veinte parques naturales, más de diez grandes ríos y casi treinta puertos de montaña.

Creada en 1936, la Ruta Nacional 40 es la más larga, más famosa y representativa del país. Una maestra rural, por ejemplo, la recorrió entera para enseñarles geografía a sus alumnos. Es que, efectivamente, en su extensión cruza por toda la fauna, flora y los diferentes climas de Argentina.

Y, al igual que la Route 66, la Ruta Nacional 40 es un museo vivo de la historia del país: algunos de sus tramos son los mismo que recorrían los Incas, en el siglo quince, o las ancestrales rutas de los Tehuelches, cuando a pie deambulaban en busca de sus víveres, o las rastrilladas usadas por los exploradores de la Patagonia, como Musters o Moreno. Su ruta alberga Monumentos Históricos Nacionales, sitios declarados como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, restos de antiguos poblados precolombinos y lugares de residencia de los Pueblos Originarios.

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