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38 años de Informoto

La historia de Informoto está atravesada por pasiones, aciertos y encuentros donde las motos son las protagonistas.

Algunos son interpelados por el fútbol, la música o el arte, a tal punto que sueñan con profesionalizarse en esas disciplinas, pero para Jorge Monasterio – director de la revista Informoto – fue desde chico su pasión por las motos, uno de esos sentimientos intensos que moldean destinos.  

Su relación con las dos ruedas, quizás no transcurrió por los canales más convencionales (transformarse en corredor de motos o representante de alguna marca) sino que tomó una veta más original e impensada, convirtiéndolo en difusor de la existencia de ese mundo, en un entusiasta, dispuesto a contagiar su pasión a todo aquel con el que se topara. 

Para conocer la historia de Jorge, empezamos su recorrido en 1981.

El 15 de mayo de ese año, Jorge entraba en los negocios de motos para dejar una hoja foto duplicada con información recabada sobre motos y marcas. Así, llegaba al mostrador, nada menos que el primer número de Informoto, su periódico semanal de motos que con el tiempo crecería hasta volverse, en la actualidad, en el más importante del país.

Pero ese año también fue clave de algo más. Por primera vez, Jorge convocó a sus amigos a realizar un viaje en moto a Bariloche. Luego de una bajada en dominó por parte de sus acompañantes, este “viaje en grupo” se transformó en un “viaje solo“, pero quedó encendida en él la idea para un nuevo proyecto: salidas grupales para motociclistas. Un viaje para juntarse con amigos, frenar la moto en distintos puntos de la ruta y comer algo mientras se cuentan, mienten o exageran, algunas anécdotas. En definitiva, el gran sueño de Jorge puede resumirse en una sola intención: crear una comunidad en torno al amor por las motos.

Esos primeros años, son años de tiros al azar, de búsquedas caprichosas por entender cómo hacer que crezca el proyecto y cómo mejorarlo.

Las búsquedas de identidad suelen ser así: repletas de osadía, errores y aciertos. Uno de esos grandes aciertos se dió en 1983 cuando organizó el primero Enduro del país. Se hizo en Pinamar y tuvo 75 participantes. ¿Y el primer error? También se dio ese mismo año, cuando por vueltas del destino, el evento pasa a otras manos. Esta experiencia del Enduro le dejó un sabor agridulce, si bien su sueño estaba tomando forma, no estaba seguro de que esa forma fuera la que se imaginaba. Todavía no había logrado su primer propósito: armar la comunidad que él quería. Porque su público objetivo no era el de los corredores, o especialistas, él quería llegar a todos los que tenían algún tipo de vínculo con las dos ruedas.

Tenía claro que Informoto necesitaba de la publicidad para existir y crecer, pero no quería que su periódico se transformara en un medio infocomercial en el que el objetivo principal fuera solo vender publicidad o notas.

La historia de Informoto, además, es una especie de radiografía de la Argentina y sus devaneos económicos y políticos.

En la época de Alfonsín, por ejemplo, el motociclismo pasa por una época de escasez pronunciada, en la que es imposible conseguir buenos rodados, para reaparecer en los ´90, con una fuerza inusitada. Entran modelos del extranjero y el rubro pasa por una época de auge.

Y así entra también la época dorada del periódico, con tiradas que llegan a los 35.000 ejemplares y con ventas que alcanzan el 65% de la producción. Su cobertura se expande por Latinoamérica, Brasil, California y Miami, y de a poco se va logrando depender menos de la publicidad para generar suscripciones.

En 1995, la publicación se ve afectada por el efecto tequila y las contrariedades que produjo en la economía del país. 

En 1996, se hace el encuentro en Azul y se crea Informoto Club, formalizando la comunidad con la que Jorge siempre soñó.

A partir de ahí, los encuentros crecieron y se multiplicaron. El espíritu de Jorge, en este sentido, fue siempre contrario al de las caravanas, ya que entiende que todas las personas tienen formas distintas de manejo. Por eso, la idea de viajar juntos no le interesa ni le parece muy seguro, su plan siempre fue poner un punto de encuentro en el que pasar el rato, compartir anécdotas y que cada uno llegue como quiera, para evitar amontonamientos y bloqueos de ruta.

Su lema siempre fue el mismo: no importa la moto sino el que va arriba. Y los encuentros de Informoto son un digno reflejo de este pensamiento, ya que siempre  buscaron celebrar el encuentro, la amistad y el amor por las motos. Todas sus reuniones se caracterizan por el enfoque en las personas, en conocer sus historias, y no tanto en alabar mutuamente sus motos.

La crisis del 2001 casi pone un fin definitivo al proyecto. Apenas logran sacar tres ediciones en todo el año. Y los años siguientes no fueron más fáciles, llegando a sólo 5 ediciones en el 2003. Pero, siempre atento a las tendencias del mundo, y también un poco empujado por un amigo, en 1999 encuentra lo que sería su salvación y crea una página web propia. Ese espacio, hizo que en esos años de imposibilidades económicas, la comunidad que había creado tuviera un lugar donde seguir viviendo.

Por el 2004 comienza el resurgimiento de la publicación y es el momento que Jorge considera la etapa más virtuosa, por la calidad del material que consiguen generar.

Paralelamente, se reactivan los encuentros, generando salidas icónicas como la del NOA en 2007. Esta cruzada a lo largo del territorio argentino, fue tan importante, que el gobierno de Jujuy puso a su disposición a la policía para abrirles paso por las calles en su llegada. De estas magnitudes, también cabe resaltar el encuentro en Ulibelarrea, épico en términos de convocatoria, tuvieron que cortar las calles para poder estacionar las motos.

En 2008 hicieron el último encuentro grande. Con base en San Martin, se dispusieron a recorrer San Martín de los Andes, los 7 lagos y Villa La Angostura. Fue tal la convocatoria, que tuvieron que cerrarles un hotel sólo para ellos.

  Cuando Jorge leyó en una nota editorial del New York Times que a partir de ese entonces iba a salir online de lunes a viernes, se dio cuenta de que el futuro de su suplemento en versión papel tenía poco tiempo de vida por delante.

Fue así que, a partir del 2007, comenzó a trabajar en pos de esa transición para su revista. Tomó su tiempo, pero 12 años después, este febrero se publicó la última edición impresa en papel.

Pero a no confundirse, después de 38 años, Informoto, sigue tan viva como siempre; cien por ciento instalada en la modernidad y dispuesta a darle a su comunidad todo lo que siempre les brindó.

En este sentido, Jorge nos cuenta que ya están invitando a una nueva salida el 3 y 4 de agosto. Es una salida pensada para estos tiempos difíciles por lo que hay diferentes formas de alojarse como campings, hoteles y casas.

Este encuentro se hace con el espíritu de siempre: el placer por el viaje, el tiempo compartido y el paisaje.

¿Te gustaría ser parte de una experiencia así?

Próximamente estaremos compartiendo toda la información para que te sumes a esta nueva aventura, parte de la historia de Informoto Club, que sigue acompañando a los argentinos desde hace casi 4 décadas.

 

 

 

 

 




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